Veinticuatro mil Unos vigilaban en la sala de letargo M73L80.
El Uno que hibernaba en el reclinable número m08l01 era el sextillón de los clonados huéspedes del cuarto semicírculo del pasillo m02l03. Es decir, era el último de la fila m65l89 de ese sector. Éste Uno presentaba una anomalía. La tensión muscular se reflejaba en su rostro. Sus labios sostenían tres pastillas salinas de control kinestésico electrolítico dejadas por los robots programados para suministrarlas, cada 120 horas, en boca de los Unos que hibernaban en estado vegetativo inducido, tal como él lo hacía. Ningún Uno de la sala de letargo había abandonado su hibernación de más de sesenta mil años, excepto el Naufrago, por supuesto. Y tampoco se había presentado ninguna anomalía durante todo ese tiempo.
Cada quince días un Uno supervisor recién clonado-replicado, en óptimas condiciones sensoriales, paseaba la mirada entre los millones de reclinables que ocupaban los hibernados en cada sector de la sala de letargo. Revisaba la actividad silenciosa de los robots que trabajaban en ésta sala, la normalidad de la temperatura y de los escáneres de movimiento. Terminada la inspección registraba, en una tablilla-bitácora, los reportes. Entonces, iba a la máquina replicadora más cercana. Metía la tableta del registro en la ranura correspondiente y por último presionaba el botón de aniquilamiento con lo que se vaporizaba y moría. Este protocolo se había seguido ya por sesenta mil años.
En realidad todos los Unos eran posthumanos, es decir, humanos sin detectores de dolor físico y que, debido a eso, no deberían experimentar sufrimiento. Ni celos o envidia, ya que no había entre ellos diferenciación alguna. Todos eran idénticos. Eran el modelo de seres inteligentes que la nueva religión del siglo 21, la Iglesia de la Ciencia de la Inmortalidad, había predicho. Los Unos no tenían ningún pensamiento o lastre biológico que el dogma de esta iglesia considerara inútil y peligroso. Eran robots orgánicos pensantes que se suicidaban después de cumplir su misión y sólo dejaban un registro de su actividad neuronal en cada máquina replicadora en la que morían. Todo en estricto cumplimiento de los mandatos del credo que el Naufrago había fijado desde 2010 al fundar esta religión.
Cuando llegó el momento de la Gran Integración, es decir, de la unión en un solo cuerpo de todos los códigos genéticos de los miembros de esta secta que sobrevivieron a las mejoras fisiológicas probadas durante más de mil años, surgió un solo Uno. Todos los seguidores vivos de la Iglesia de la Ciencia de la Inmortalidad o ICI fueron absorbidos por él. Éste sería en adelante el Uno principal del Templo de los Posthumanos y llevaría a cabo la fase II de la inmortalidad, que consistía en construir a un ente puramente energético que con su pensamiento cruzara toda la materia creada a voluntad: podría destruirlo todo y crearlo de nuevo sí así fuere necesario. Nacer de la nada. Ser uno con la nada o con el todo, simultáneamente. Sería un inmortal-espiritual. El dios. El éter.
Para implementar esta segunda fase de la inmortalidad, el Uno principal renacería a todos los humanos ya fallecidos que hubieran hecho alguna aportación a la lCI. Algunas de estas aportaciones consistían en ensanchar los límites de una ciencia, como en el caso de la Nanobiología pero en un sentido útil a los postulados de esta religión. , La fase I de la búsqueda de la inmortalidad, era la puesta en marcha de la inmortalidad-física por medio de una máquina replicadora en la que el Uno principal se clonara y transfiriera, a su copia, el mapa mental que tenía en el momento preciso del último escaneo. Además de los científicos duros también los publicistas, predicadores, mendicantes y teóricos o teólogos como el propio Naufrago, podrían aspirar a la inmortalidad-física por medio de sus aportaciones. El Naufrago, había sido el teólogo fundador de la religión misma y, por ello, sería el primero en ser renacido.
El renacimiento no consistía en la materialización física del elegido sino en una activación virtual de su conciencia perdida tras la muerte. Para hacer esto, el Uno principal o Mod (como lo había bautizado el Naufrago, en los libros de la ICI), inicializaba en la computadora nodriza del Templo, los datos del origen del universo. Estos eran simples relaciones del movimiento de la energía primigenia llamada éter, pero en este caso se simulaba el éter como una red abierta, sobre la que entraban y salían datos en secuencias tridimensionales. Mod había descubierto una semilla de germinación digital de mundos que empataba, también, con una idea del Naufrago: la del universo justo. Ésta consistía, básicamente, en que en virtud de mantener una perfecta simetría geométrica, el éter confluyó en un punto de origen y lo multiplicó al infinito para equilibrar el sistema: todos los puntos serían todos los orígenes. Cuando en la computadora nodriza, iniciaba el crecimiento de la semilla del mundo digital, simulaba, con sus algoritmos, a todas las partículas elementales del mundo real, en posición y en movimiento. Esta simulación se aceleraba hasta que detectaba el penúltimo momento de lucidez del elegido a resucitar, entonces, Mod, le cedía el control del renacimiento a un clon-replicado, denominado el Heraldo. Éste vigilaba los pensamientos del elegido y llegado el momento anterior del final de su vida mental útil, abducía al renacido por los cielos aurales informáticos y le hacía una entrevista denominada La Presentación. El universo de donde había surgido el elegido virtual era detenido en el momento anterior a su muerte, en espera de adoctrinarlo, a conciencia, en la religión de la inmortalidad, sus preceptos y obligaciones. El elegido debía aceptar los postulados de la religión y sólo entonces, en medio de una ceremonia que presidía el heraldo, se le entregaba una maquina replicadora que funcionaba únicamente en su universo virtual, junto con un hato de tablillas, también virtuales, y se lo despedía deseándole que sus trabajos fructificaran. Tal universo virtual se colocaba dentro del sistema límbico de la replicación más reciente de Mod, una vez puesta en hibernación. A este procedimiento se le llamaba Transmudación y a ésta otra réplica de Mod, en hibernación, se le llamaba Anfitrión. Una vez instalado al elegido en su universo virtual en medio de algunas medidas de seguridad específicas, se ponía en continuación el mundo virtual desde un punto en el tiempo que decidiera el elegido. También decidía la edad que aparentaría su cuerpo. Pero siempre, estas elecciones debía tomarlas dentro de un rango de edades que iban desde la legal local hasta la del momento de su muerte. Su cuerpo quedaba reconstituido y libre de enfermedades que amenazaran inmediatamente la vida. De igual forma que a Mod, cada vez que entraran a escanearse en las máquinas replicadoras virtuales, se compararía su imagen corporal presente con una, idealmente sana, y se le harían los arreglos a su cuerpo virtual para contrarrestar el paso del tiempo, sí así lo quería el elegido. A diferencia de sus anfitriones, no se les colocaban nanorobots en sus órganos vitales que los mantendrían sanos y regenerados. Pero todos sus recuerdos estaban intactos, y su conciencia lista para disfrutar de la inmortalidad-física.
Durante la Presentación el elegido aceptaba realizar lo necesario para deshacerse del dolor, del sufrimiento, la tristeza, etc., hasta quedar ahíto del mundo sensible. Una vez que alcanzara ese primer objetivo, llamado, Nirvanación, prometía en la entrevista, dedicarse a transmudar su mapa mental al de su propio anfitrión. Dejándole liberalidad absoluta para utilizar los recursos técnicos o científicos que él juzgara adecuados para transmudar. Terminada la transmudación despertaría en el universo real y en control absoluto de la conciencia y cuerpo del anfitrión transmudado. El anfitrión despertado perdía por ese solo hecho la condición de ser un Uno y a partir de entonces sería llamado por el nombre que llevó en vida el elegido.
La liberalidad que le era permitida al elegido, en el mundo virtual, tenía como objetivo incentivar la diferenciación creativa de los elegidos. Había muchas maneras de controlar al anfitrión. La más recurrida era entrando en el sistema de comunicación de los nanorobots que mantenían funcionando los órganos internos de los anfitriones. Otra era la retro-transmudación. Era esa elección la que definía el lugar que ocuparía en la sala de Investigación cada despertado.
El primero en materializarse desde su mundo virtual fue el Naufrago, al que sólo le tomó mil años sacar de la hibernación a su anfitrión. El momento de ese encuentro es llamado: El Día del Contacto. Después de treinta mil años de que ningún otro anfitrión había despertado, Mod y el Naufrago pensaron que deberían hacer algo al respecto, lo que fuera, sería mejor que esperar. Así que le hicieron algunas variantes al protocolo original. La más importante de ellas fue aumentar el número de los elegidos. A veces ésta elección se basaba en factores aleatorios. El Naufrago, por ejemplo, renació a todos los humanos que vivieron de 1900 a 2100. Replicando especialmente a aquellos que él había mirado o que le habían mirado o tocado o que, siquiera, habían respirado el mismo aire atmosférico que él. E incluso a aquellos que hubieran estado, coincidentemente, bajo el mismo cuadrante solar en el que se encontraba, aunque sea por un instante. Si no fuera porque ningún Anfitrión más había despertado, Mod jamás le hubiera consentido tal desproporción en los protocolos de renacimiento a su héroe máximo. En el colmo del paroxismo, el Naufrago se renació a sí mismo, en cada nanosegundo de su vida anterior en su planeta. A Mod, literalmente, lo obligó a vivir en una máquina replicadora durante siglos para implementar este nuevo protocolo de sus renacimientos.
Durante una de esas jornadas de trabajo en las que el Naufrago se auto-renacía casi al infinito, Mod no veía nada más que la cara del Naufrago a través del visor transparente de una máquina replicadora (una cara simiesca, sin gesticulaciones, serena, como la de un gran patriarca primate, Mod se preguntaba a menudo si él mismo no luciría de esa manera), entonces, se le vino a la mente la historia que el Naufrago reseñaba recurrentemente en los tratados de la ICI. Según el Naufrago, los humanos descendían de una especie parecida a los primates quienes fueron esclavizados en el año 200 mil a. c. por una raza de atlantes que alcanzaron la pureza de espíritu y la tranquilidad de pensamiento mediante una ideología de igualdad totalitaria. Y para romper el último resabio de animalidad que persistía en el alma atlante, les regalaron la libertad a estos neo-primates quienes pagaron el favor aniquilándolos, uno por uno, en la comodidad de sus sofás. Mod pensaba que sí la historia era cierta, entonces había que ir más atrás en el tiempo de universo virtual y renacer a estos atlantes y tal vez, pensó Mod, aniquilar a todos los posthumanos buenos para nada que no podrían materializarse ni en mil millones de años. Esos atlantes, tal vez, pensó Mod, lo harían mejor que los Unos o que los elegidos. Ese pensamiento de Mod que reside en la tablilla número treinta sextillones, parece perturbador a la lejanía del tiempo y del espacio y del conocimiento actual, porque refleja el sufrimiento que le causaba llevar a cabo su pesada misión. Dolor psicológico, sin duda.
En el día en que se presentó la primera anomalía en la sala de Letargo, según consta en la tablilla ochocientos eptillones, Mod tenía ese mismo dolor mental recurrente cuando en su tablilla-bitácora apareció un mensaje: era hora de mandar un Uno, recién clonado-replicado, al pasillo m02l03.
Mod entró en la máquina replicadora (éstas máquinas también eran llamada escafandras), y fue escaneado en tres segundos. Del otro lado del Templo de los Posthumanos, en la entrada de la sala de letargo M73L80, apareció el Uno supervisor número s34l21, y fue a revisar a los hibernantes anfitriones de la fila m65l89. Cuando llegó al número m08l01 notó que éste tenía la quijada rígida y que las pastillas salinas le quemaban los labios. El s34l21 miró a los anfitriones de ese pasillo. Realmente tenían la piel de un color más rosado de lo normal. Se preguntó si él mismo no luciría así. La temperatura de esos reclinables estaba a niveles aceptables para el parámetro estándar. De pronto vio lo que parecía ser un parpadeo en los ojos del anfitrión que yacía detrás del m08l01. Miró más detenidamente a ese anfitrión que parpadeó. Ahora se mordía el labio inferior. El s34l21 miró a los demás anfitriones adyacentes al m08l01. Todos parecían tener alguna clase de reflejo vegetativo. Notó que todos los sensores de movimiento estaban completamente desarmados. Decidió revisar al anfitrión de la anomalía más grave: el m08l01.
Tres pastillas salinas le habían fundido el labio quemado, el reclinable le había aspirado la piel muerta y cambiado, regularmente, la posición de sustentación. Los nanorobots internos funcionaban excelentemente. Cuando procedía a quitarle las pastillas de los labios, el anfitrión que había parpadeado se levantó mecánicamente y se dirigió al m08l01, tomó una pastilla que colgaba de su labio y la tragó. Abrió con ambas manos la quijada endurecida e introdujo las dos últimas pastillas salinas y entonces le devolvió la quijada a su lugar al m08l01 quien, a su vez, no movió ni un músculo. El anfitrión despertado regresó a su reclinable y cerró los ojos. El s34l21, relacionó el caminar simiesco de ese anfitrión con la historia contrafactual de los primates y esbozó una sonrisa. El anfitrión despertado volvió a abrir los ojos y lo miró por aproximadamente tres segundos para luego cerrarlos abruptamente hasta casi constreñirse las orbitas. Volvió a abrirlos al transcurrir un minuto o dos sólo para apretar inmediatamente los párpados con más fuerza que antes, aterrorizado. El s34l21 había traído el manual del Recibimiento de anfitriones y averiguaba, en su tableta del registro, a quiénes se les había asignado el m08l01 y el m08l30, respectivamente. También le mandó dos mensajes a Mod. El primero decía: despierto m08l30, en símbolos azules. El segundo, en rojos, decía: anomalía z78x13, m08l01.
Mod llegó a la sala de letargo M73L80, enfundado en su traje del Recibimiento y buscó al m08l30. Le habló en perfecto esperanto y lo llamó Lucien. Se fueron a la sala del Centro y le presentó al Naufrago.
Entre los dos pusieron al tanto al nuevo despertado. Mod le dio una tablilla-bitácora real. El Naufrago también se mostró solícito con el recién llegado. Mod y el Naufrago esperaban hacerle algunas pruebas al nuevo despertado pero debido a que no habían previsto el despertar de ninguno de los anfitriones que llevaban más de sesenta mil años de hibernación y recordando que los dogmas del ICI, insistían firmemente en que cada despertado fuera considerado como si se tratara del mismo dios a construir, entonces se encontraban perplejos ante este segundo despertar sin atreverse a romper ese dogma, pero conscientes de que algo debía hacerse por averiguar cómo había retro-transmudado. Los dos estuvieron de acuerdo, en que deberían cambiar el protocolo de bienvenida para los subsiguientes despertados. El Naufrago, con todo tacto, le sugirió al nuevo despertado que entrara a una escafandra y que les permitiera, a ambos, revisar los datos del escaneo. Pasado un rato Mod, abordó el problema de los anfitriones que llevaban más de sesenta mil años en estado vegetativo. Hizo algunos comentarios que dejaban ver su creciente inconformidad con los nuevos protocolos. Pero luego Mod sugirió que el nuevo despertado también podía hacer lo mismo que el Naufrago venía haciendo desde treinta mil años atrás con sus auto-renacimientos, si es que “Lucien”, como lo llamaba Mod, no tenía una mejor idea. El Naufrago, estuvo de acuerdo en que eso se hiciera lo más pronto posible. Mod pidió que el Naufrago fuera el encargado de instruir al nuevo despertado en el escaneo de escafandra y en la preparación masiva de universos virtuales y que una vez terminado con ello empezarían el proceso de Transmudación masiva. Dijo esto no con un dejo de fastidio. Tras despedirse, Mod se retiró a la sala de letargo M73L80.
Ahí encontró al s34l21 quién lo puso al tanto de la investigación de la anomalía. Según éste, en las tablillas que registraban la actividad transmúdica de los 29 anfitriones anómalos se repetía un mismo universo virtual, el del m08l01, dentro de todos estos anfitriones. Ese universo virtual pertenecía a Ignacio Salasar Tadhnuc, teólogo de la ICI en México, que, entre otras cosas era el inventor del modelo reduccionista de la simulación del éter. Mod conocía de sobra ese modelo. De hecho el hallazgo de tal modelo le había ahorrado a la ICI tal cantidad de recursos que era posible efectuar el cambio de protocolos hecho por el Naufrago para incrementar el número de elegidos al nivel en el que lo estaba haciendo e inclusive ese ahorro podía sufragar cambios en 8000 nillones de protocolos más, contando con el del nuevo despertado.
Ahora el m08l01 se encontraba extremadamente sensible de toda la piel, según indicaban los sensores de su reclinable. El estado del anfitrión de Ignacio era lamentable aunque el s34l21 ya tenía aislados a los 29 anfitriones que presentaban, en menor o mayor medida los mismos síntomas, y los estaba atendiendo con todo lo que tenía a su alcance. Claramente se veía el dolor en las caras rígidas de éstos anfitriones. Ese era sufrimiento físico sin duda. Mod se preguntó si también estarían experimentando sufrimiento espiritual como él. Una pregunta tonta, sin duda, pensó Mod. Pero no era una pregunta que pudiera quitársele de la mente.
Mod recordaba que la piel del nuevo renacido era ligeramente más rosado de lo normal. Le preguntó al s34l21 si algún otro anfitrión del sala, aparte de esos 29, presentaba los mismos síntomas. No, respondió s34l21. También preguntó si podía haber ocurrido por error una transferencia masiva de un mismo universo virtual en esos 29. No, contestó el s34l21, pero 28 universos virtuales, supuestamente alojados en ese semicírculo, habían desaparecido. En la tablilla de Mod apareció un mensaje del Naufrago: iban para allá.
Mod preguntó si habían terminado con el escaneo de Lucien. El Naufrago indicó que no. Mod miró al nuevo despertado y lo llamo con toda seriedad: “Lucien”. E intentó tirarle un discurso. Pero la voz del nuevo renacido lo interrumpió.
Destruí a Lucien, yo soy Ignacio, dijo el m08l30.
Debemos despertarlos a todos, de inmediato, la inmortalidad es una abominación, dijo, además.
Mod comprendió que aquello era otra anomalía. La lista de las anomalías que se presentaban esa tarde era enorme. En realidad, no recordó exactamente el número de anomalía asignado a ésta nueva revelación. El s34l21 si. Es la anomalía número z78x13, le repitió a Mod, casi por adivinación. Éste, no ignoró este segundo apunte de el s34l21, y, con esa ridícula prepotencia de que adolecía Mod, le ordenó su suicidio asintiendo con la calva en su dirección. Y extendiendo los brazos para abarcar al Naufrago y al m08l30, logró un poco de intimidad para el grupo, detrás del muro transparente de contención de la sala de Aislados. Espera, no te vayas, le dijo el m08l30 al s34l21, deshaciéndose del abrazo. Mod se paró en seco. Cierra todas las escafandras, que nadie entre, le ordenó a Mod. El Naufrago reflexionaba sobre sus teorías de la inmortalidad, malabareaba en silencio lo que el m08l30 le había dicho acerca de los atlantes cuando quedaron solos en la sala del Recibimiento. Mod protestó pero el m08l30 comenzó su historia.
Ocurría que en 2039, en el universo virtual de Ignacio, exactamente treinta años después de su renacimiento, su cuerpo virtual seguía aparentando 32 años.
Ignacio eligió renacer en su propio cuerpo a la edad de 32 años. Precisamente en el momento en que Odara, su esposa, le tomaba la mano al hijo de ambos y cruzaba la avenida. Ignacio la llamó a gritos. Se disculpó por la reciente discusión doméstica. Y los tres se dirigieron al hogar conyugal. Evitando con ello que un autobús sin frenos matara a la mujer y al niño esa tarde, como efectivamente había sucedido en la realidad. Luego, Ignacio, dirigió con éxito una empresa de tecnología. Inventó acumuladores eléctricos, androides, naves anti-gravedad y cambió el mundo de su universo virtual. A la esposa le confesó el asunto de la ICI y ella lo acusó de impiedad inhumana. Lo abandonó, llevándose consigo al niño. Ignacio intentó rehacer su vida, implementando en su mundo virtual sus teorías sobre la igualdad absoluta. Pero sólo consiguió, con ello, iniciar una guerra genocida en la que un ejército de mestizos comandado por él esclavizó a la mayoría de los seres humanos que les eran de utilidad. Los demás, fueron aniquilados. Con su mundo virtual en ruinas, Ignacio, incapaz de controlar a su ejército, se dedicó a capturarlos a todos, enclaustrándolos, a cada uno, dentro de una esfera de límites infranqueables. Dentro de cada esfera, liberó un rebaño de humanos y los puso bajó el control absoluto de sus criaturas mestizas, capaces de las peores abominaciones con la esperanza de regenerarlas sin tener que matarles. El mismo Ignacio ya experimentaba un creciente pudor ante el asesinato. Y creía que su otrora ejército conquistador, podría alcanzar el arrepentimiento por medio de la liberalidad absoluta. A éste procedimiento llevado a cabo por Ignacio le hemos llamado Maduración.
Cuando no hubo más humanos libres en el mundo virtual de Ignacio, y corriendo el año treinta de su renacimiento, éste, se tomaba algunos provechosos recesos, vagando por su apocalíptico planeta virtual. Cruzando océanos radioactivos y nubes venenosas, de vez en cuando, vislumbraba alguna ciudad en ruinas. Paseaba entre huesos, vigas y muebles, carcomidos. Luego regresaba a su búnker a continuar con la vigilancia de los sátrapas mestizos encarcelados. Durante sus correrías habituales en la superficie de su ruinoso planeta, intuía las enormes esferas de contención de mestizos, sostenidas en el aire infecto de su mundo, negándole la luz del sol a enormes extensiones de tierra derruida y a las que cobijaban insanas neblinas verdes debajo de las cuales, la vida era completamente inviable. Cada vez menos, Ignacio miraba dentro de alguna esfera sólo para encontrarse con las mismas escenas dantescas de esclavismo, torturas y vejaciones que el mestizo en turno recetaba a sus rebaños humanos. Nunca llegó a ver a un solo mestizo que liberara a sus víctimas y fundara una nueva sociedad igualitaria como él preveía que pasaría. Con el tiempo entenderán, cuando se cansen y encuentren alguna compañera, se decía entonces, Ignacio para aquietar su conciencia. Es difícil resarcir tanto daño y renunciar al poder absoluto, se justificaba.
En una de sus habituales escapadas de su bunker, Ignacio halló una ermita que perteneció a una pequeña comunidad de monjes en lo que antes había sido una próspera provincia. Después de más de mil años, del sótano de una de esas celdas, un humano, Ignacio, recuperó decenas de libros antiguos. Uno de ellos, sin ilustraciones, contenía una versión diferente de la historia atlante, apéndice de un viejo texto que Ignacio le atribuyó a un pensador de la Antigüedad. En ella decía que los atlantes mantenían una comunidad de primates, ancestros del hombre, al interior de su isla. Tal y como lo apuntaba la historia del Naufrago. Pero de ninguna manera los primates eran sus esclavos. Eran una clase de mascotas voluntarias. Desde el continente éstos primates nadaban hasta la isla y los atlantes los acogían, enseñándoles sus artes y oficios. Alguna vez los atlantes escucharon que los primates más avanzados en su aprendizaje, regresaban a tierra firme y fundaban comunidades, imitando en todo a los atlantes. Las noticias de que algunas de estas comunidades entraban en guerras de aniquilación animaron a los atlantes a buscar una solución a tal violencia. Después de agitados debates en torno a la situación primate se llegó a una conclusión: dado que los atlantes habían alcanzado el cenit de su evolución, y adelantaban en mucho a todas las especies de la Tierra, era necesario abandonar el Planeta y buscar nuevos horizontes en el inmenso cosmos para no interferir en la evolución de otras especies menos favorecidas como la de los primates. Los Atlantes querían imitar así a la antigua raza de hombres pájaro de una de sus tantas leyendas. Se suponía que una especie de aves alcanzó la evolución más rápido que los atlantes, quienes descendían de los réptiles, y éstos fueron tomados bajo su generosa protección. Llegado el momento, los seres pájaro alzaron el vuelo en naves resplandecientes, y dejaron que los atlantes evolucionaran a su ritmo y cadencia en la Tierra, deshaciéndose de todo vestigio de su paso por este mundo. Los Seres Pájaro se convirtieron en inmensas estrellas conscientes, germinadoras de vida. Que se mueven lentamente. Y de su actividad sólo se ve el resplandor cuando mueren. Así que los atlantes habrían hecho lo propio convirtiéndose en estrellas menores. Entrando en convivencia con sus antiguos protectores. Decía la leyenda atlante que el Sol era uno de tantos gigantes germinadores de estrellas que existen en el Universo y que como todos, llegaría a su fin algún día.
De ser cierto, aquello era lo más nefasto que le podía ocurrir a la Iglesia de la Ciencia de la Inmortalidad. No sólo la ICI buscaba crear una raza inmortal y terrestre para construir al dios que lo destruiría todo y lo crearía a voluntad para que la memoria del mundo no muriera nunca, para que la memoria de cada ser humano vivo o muerto no se perdiera para siempre, sino que esa búsqueda había acabado con todas las especies de la Tierra. Paradójicamente habían exterminado al mismo humano, la fuente de la memoria, la memoria viva, pensó Ignacio. Sólo habían quedado recuerdos.
Ahora su destino sería: encontrar al anfitrión del Naufrago y rehacer la raza humana y a todas las especies vivas que compartieron el planeta con ella. Había que reconstruir el mundo de nuevo tal y como era antes de que la ICI lo destruyera. Salir del planeta, convertirse en estrellas menores y entrar en connivencia con las demás de todo lo que sucede acá abajo, pensó Ignacio.
El principal problema para llevar a cabo su plan lo representaba Mod, pensó Ignacio. Mod era el guardián plenipotenciario de la ICI y tenía la encomienda de renacer a todos los miembros de la secta para trabajar por la construcción del dios inmortal del Éter. Mod enclaustraría a todos los transmudados para que pensaran en el origen y fin del universo, tal y como, antiguamente, los monjes se enclaustraban para pensar en la bondad y en la maldad del hombre. Prácticamente la misión de Mod era esclavizar a todos los transmudados y obligarlos a crear la tecnología necesaria para destruir el universo con la esperanza de que, así, todo volvería a empezar de nuevo. Un nuevo comienzo. Una segunda oportunidad conjunta para toda la Humanidad. Una vez terminados los trabajos, Mod absorbería a todos los renacidos en la Segunda Integración. Posteriormente, dirigiría la Absorción de toda la materia, en la energía primigenia consciente. Lo que pretendía la ICI era la destrucción de la diferenciación de la materia. Buscaban crear la energía pura, en aras de la plana igualdad, de la unificación total. Es decir que Mod mismo se convertiría en el dios. Sería la conciencia de Mod la que dirigiría la fuerza del dios y jamás permitiría que nada distinto de eso sucediera. Era imposible que Mod consintiera en echar todo atrás, pensaba Ignacio. Era imposible que Mod renunciara a ser dios.
De cualquier modo, aún quedaba otro problema sino de mayor magnitud si igual: el h08l01, el heraldo de Ignacio con el cual, durante el protocolo de su renacimiento, había mantenido un intercambio de información que duró 12 meses: 11 meses más de lo habitual para cualquier renacido. Durante esa sesión maratónica de discusiones, aclaraciones y reflexiones; el h08l01 le había expuesto en detalle la configuración de la computadora nodriza, los planos y el estado de la sala de Letargo. También lo puso al tanto de su preocupación acerca de que ningún Anfitrión había despertado después de 998 años. Finalmente, Ignacio, en esos 11 meses, encontró una posible solución al problema de la Retro-transmudación basada en el cambio del precursor de vigilia, al alterar la composición de la droga sintética que mantenía las conciencias de los anfitriones ajenas a sus cuerpos físicos
En la tablilla cien cuatrillones de la Biblioteca de los Posthumanos, se encuentra, completo, todo el protocolo seguido por el heraldo h08l01. Es difícil saber lo que hubiera pasado sí Mod no admirara tanto a Ignacio. Tal vez su clon-replicado el h08l01, no hubiera pasado 12 meses en amigables charlas con él. Pero todas esas flagrantes infracciones a los protocolos de renacimiento virtual nos permiten asumir que Mod se encontraba más solo y frustrado que nunca en el Templo de los Unos sin ver ningún resultado. Y; aunque, como clon-replicado, el h08l01; encontrarse así, de pronto, con su segundo héroe del pasado, Ignacio, el genio de la realidad virtual que tantas proezas teóricas había conseguido en beneficio de la ICI, el humano que más conocía sobre los protocolos de la inmortalidad virtual; lo hizo atreverse a intercambiar información con él, aunque fuera un simple humano digital. El h08l01 sin duda se había extralimitado al hacer esta excepción en el protocolo, pero, por otra parte, la verdad era que nadie excepto Ignacio y el Naufrago consiguieron, por sí solos, despertar a su anfitrión. Y eso, a luz de los acontecimientos actuales, es un acierto que sólo le corresponde al h08l01, y de hecho, al mismo Mod, ya que él era su más reciente clonado-replicado y tenían el mismo mapa mental en ese momento.
Pero sí el h08l01 no se había suicidado tras el renacimiento virtual de Ignacio, como obligaba el protocolo de los heraldos, sino que, de forma encubierta, simuló ser un supervisor, por ejemplo. Entonces Ignacio no sabría si el h08l01 capturó a Mod y asumió sus tareas y podría, incluso, manipular el mundo virtual de Ignacio y su ruina podría, no ser sólo su culpa, porque sus acciones serían ensayos deliberados de su heraldo. Éste último pensamiento le parecía abrir a Ignacio una puerta de exculpación por todos sus crímenes cometidos dentro de su infierno virtual. De retro-transmudar hoy mismo, pensaba Ignacio, el h08l01 pasaría, fácilmente por ser un supervisor cualquiera y no le reconocería. El h08l01 también podía haberse reunido con Mod y cometer el suicidio obligatorio, tras explicarle el cambio en la composición de la droga de Retro-transmudación. Todos esos escenarios eran igualmente plausibles para Ignacio. Habría que ser cautelosos, pensó Ignacio. Habría que confiar en la ética ególatra de Mod y de sus clonados-replicados. Y esperaría que todo siguiera como dictaba el plan original de la ICI. Como sea, tras su Retro-transmudación, primero buscaría al anfitrión del Naufrago e intentaría razonar con él, desde dentro. Después, juntos, capturarían a Mod.
Ignacio logró retro-transmudar a su anfitrión en 31 años a partir de su renacimiento virtual. De inmediato, selló el cuarto semicírculo del pasillo m02l03 para evitar ser descubierto, dijo el m08l30.
Sin poder salir ni tener acceso a la computadora nodriza ni a máquina replicadora alguna, el m08l30 se dedicó a utilizar lo que tenía al alcance. Entonces, a la vista de los hibernados, los comparó con sus mestizos encarcelados en las esferas. Fue ahí que tuvo la idea de liberar a los humanos en las esferas y aniquilar a los mestizos que los señoreaban. Entró en hibernación artificial, una vez que regresó a su mundo virtual, mató a todos los tiranos y refundó, en cada esfera, una sociedad pacífica. Les regaló la inmortalidad virtual a los humanos residentes de las esferas con lo cuál les quitó el miedo a la muerte, y por tanto, los liberó de toda violencia. Pero muy pronto, la sobrepoblación cundió dentro de todas las esferas. No podía sacar a los humanos al planeta virtual debido a que la atmósfera era venenosa. Así que se decidió a mudarlos a nuevas esferas. Cuando las esferas atestaron el mundo virtual tuvo otra idea: retro-transmudaría y colonizaría, con sus humanos virtuales, el mundo de otro anfitrión.
Copió en una tablilla de su reclinable los datos digitales de una de las esferas y de un clon suyo, salió de su hibernación e introdujo la tablilla en el reclinable del hibernado vecino. Su clon virtual llevaría a cabo la integración de la sociedad de la esfera con los humanos que aún quedaban con vida en ese otro mundo virtual e implantaría una sociedad pacífica con ellos. Después entraría de nuevo en hibernación y trasladaría los datos de todas las esferas y repetiría el procedimiento retro-transmudación-hibernación en otros anfitriones. Al final se quedaría en su anfitrión original e intentaría recrear la semilla de mundos para traer a la vida a todas las especies extintas de animales y plantas, y limpiaría su caótico planeta virtual. De hecho, el m08l01 copiaba, de los otros mundos virtuales las especies que aún existían y trataba de reproducirlas fuera de ellos sin éxito. Además, los elegidos, dueños de esos mundos se rebelaban y él tenía que aniquilarlos.
Todos los mundos virtuales en los que aplicó el mismo procedimiento, se sobrepoblaban rápidamente y entendió que se encontraba en una vorágine interminable de mudanzas de humanos virtuales en los mundos de otros elegidos. Fue entonces que creó las cadenas de resucitaciones en tales sociedades pacíficas. Les negó la inmortalidad a los humanos virtuales e inauguró un protocolo de sacrificios vitales para contener la sobrepoblación. Este protocolo sólo causaba más dolor y sufrimiento en los humanos que así fueron tornándose violentos y sanguinarios, demandando más espacio virtual. En el instante mismo en que el s34l21 detectó el despertar del m08l30, el último clon virtual del m08l01 se encontraba; ya en el anfitrión del elegido Lucien a quién aniquiló; resolviendo los problemas de los anfitriones invadidos quiénes comenzaban a presentar cambios somáticos en respuesta a tanto dolor espiritual que enfrentaban. Y de hecho esos 29 anfitriones podían retro-transmudar. Se despertarían en cualquier momento, si así fuere necesario. Sólo el m08l01, el anfitrión original de Ignacio, había permanecido poco más de 59 mil años sin despertar. Así que el anfitrión m08l30 era en realidad el más reciente clon virtual de Ignacio.
La inmortalidad es una aberración, terminó de decirles el m08l30 al Naufrago y a Mod.
La historia que contó el m08l30 era un cúmulo de errores, desviaciones y atribuciones que la Iglesia de la Ciencia de la Inmortalidad no había previsto.
Se habían traspasado todas las restricciones. Mod pensó que eso mismo estaba pasando en todos los sectores de las salas de letargo con todos los anfitriones. El Naufrago estaba a punto de contar su propia historia cuando el s34l21 le dijo al m08l30: yo soy el verdadero Ignacio, este m08l01 es mi primer clonado-replicado.
Según el s34l21, la primera acción de Ignacio al retro-transmudarse la primera vez, fue clonarse en la escafandra más cercana. Y colocar a su clon en su mismo reclinable. Ignacio pasaría por un supervisor más y su clon, simularía un hibernado cualquiera para no levantar sospechas. En tanto, Ignacio investigaba. Durante algún tiempo, Ignacio simuló supervisar la sala de Letargo M73L80, adecuándose a su nuevo cuerpo físico. Antes había tenido la oportunidad de practicar los estrictos movimientos del h08l01. Sabía por los archivos de la ICI que el cuerpo de los posthumanos no tenía sensibilidad alguna. Se les habían retirado las terminales nerviosas que conectaban el sentido del tacto. A Ignacio le era difícil caminar así. Apenas si podía intuir el piso metálico de la gran sala. Llegó a andar a gatas cuando tuvo que bajar los peldaños de una escafandra por vez primera. Si atisbaba a algún supervisor se mantenía impávido en un mismo lugar hasta adivinar que se encontraba solo de nuevo. Pero, en poco tiempo, ya imitaba a la perfección todos los gestos de Mod, y así pudo pasar a otra sala de Letargo sin ningún problema. Por supuesto que todos los clones-replicados de Mod se movían como él. Luego de deambular por todas las salas de letargo, regresó al reclinable m08l01 y le dijo a su clon:
-El Naufrago está despierto. Está trabajando con Mod. Nadie más ha despertado. Trataré de hallarlo a solas para resolver esto. Debes permanecer aquí, inmóvil. La computadora nodriza no tiene datos del suicidio del h08l01. Puede estar activo y venir a revisarte. Debemos capturarlo. Me quedaré cerca para emboscarlo.
Cada quince días, un supervisor aparecía en el pasillo m02l03, y el clon de Ignacio se levantaba y lo inmovilizaba. Al poco tiempo llegaba Ignacio y lo conducían a una sala de Aislados y lo enclaustraban. Nunca se trató del h08l01.
Ahora Ignacio sabía que a ningún hibernado se le administraba la droga precursora de Retro-transmudación y por eso ningún Anfitrión había despertado, así que empezó a dárselas a los hibernados del cuarto semicírculo del pasillo m02l03: una vez despiertos podría ganárselos a su causa. Sin embargo, sólo alcanzó a resurtir a 29 reclinables con la droga, porque se le vino un mejor plan a la mente.
Ignacio se aventuraba en el centro del Templo de los Posthumanos y dejaba una tablilla cerca de donde trabajaba el Naufrago. Las tablillas contenían información de la historia atlante. Ignacio se aseguraba que el Naufrago la hallara y se iba.
Fue entonces que el Naufrago empezó a cambiar los protocolos de renacimiento, auto-renaciéndose al infinito.
Mientras, el clon de Ignacio, a quién éste lo tenía al tanto de todo lo que acontecía en el Templo, ideó una forma de liberar a los miembros de su ejército mestizo y se lo hizo saber.
-Debemos entrar en las esferas y aniquilar a los mestizos, entonces liberamos a los humanos, restaurando el mundo virtual. Cuando conformen una sociedad pacífica los copiamos y materializamos, dijo el m08l01.
Ignacio observó esos ojos inundados de color negro, detrás de esa retícula protectora, brillaba la misma luz impúdica que relampagueaba en las oquedades del h08l01 cuando aludía a la construcción del dios.
-Hazlo, dijo Ignacio.
Y se fue.
Había previsto que algo así pasaría. Ya vigilaba a los demás supervisores de la sala de letargo. Formaban grupos afines, entre los que tenían movimientos parecidos. Es cierto que Mod cambiaba a menudo. A veces lo invadía un prurito en sus actividades que, indefectiblemente, transfería a sus clonados-replicados del momento. Otras veces, se sumergía en una ataxia reflexiva y sus clonados-replicados inmediatos, adolecían de lo mismo. Era toda una comunidad de Unos diferenciados: los veinticuatro mil supervisores, los seis mil programadores y los cien mil técnicos que mantenían las instalaciones del Templo de los Posthumanos. Poco a poco, podía verse nacer en ellos el miedo al suicidio obligatorio: eran felices trabajando para la ICI. Ignacio también sintió ese miedo. Esa tentación. Y decidió insertar un seguro virtual en las escafandras y en su propio cuerpo: sí él era aniquilado, automáticamente, una copia exacta de él se materializaría en alguna escafandra.
Así que; cuando se dirigió al reclinable número m08l01 para vaporizar a su clon e impedirle llevar a cabo la matanza de mestizos, y éste lo atrapó y liquidó; una copia de Ignacio surgió de la escafandra del centro del Templo.
La suerte estaba echada. La plana igualdad de los Unos o de los clonados-replicados era una utopía, siempre buscarían diferenciarse, pensó Ignacio. En adelante sincronizaría las tablillas de Mod para responder a los envíos de supervisores a la fila m65l89, y así mantener sellado ese semicírculo de reclinables de cualquier intrusión de Mod y del Naufrago.
Lo más fácil era clonarse él mismo y capturar a los 130 mil Unos activos. Destruir a Mod y al Naufrago e implementar el plan de rehacer el mundo vivo. Pero Ignacio ya tenía miedo de que le pasara lo mismo que con el m08l01 por lo tanto clausuró las entradas y salidas del pabellón de hibernados en el cual se encontraba el m08l01 y deshabilitó las escafandras que quedaban dentro de él. La jugada siguiente sería entrar al pabellón y capturarlo para así enmendar su error. Sin embargo, debía cuidar que Mod no sospechara lo que allí pasaba, porque podía abrir los grifos de Limpieza en ese semicírculo y diluiría al sextillón de huéspedes que residían en él. Después, Mod, pasadas las investigaciones de la anomalía, reiniciaría el procedimiento de los renacimientos en ese sector. Pero Ignacio ya no congeniaba con el suicidio colectivo. Habría que encontrar otra solución.
La encontró: convencería al Naufrago de investigar la historia atlante, encontraría al h08l01 y le mostraría a Mod el riesgo de la replicación, por último, los tres conducirían los trabajos para rehacer el mundo.
Ignacio capturó al h08l01, quién estaba llevando a cabo una selección de renacidos para crear la comunidad perfecta que ocuparía la sala de Investigación, en ésta primera tarea ocupó más de treinta mil años. Cuando lo localizó, lo capturó y lo mantuvo en una celda de Aislamiento. Al Naufrago le estuvo dejando pistas por toda la sala de Investigación, dirigiendo sus investigaciones hacia el auto-renacimiento infinito: las pistas le sugerían al Naufrago que sí nadie había renacido era porque nadie estaba dispuesto a sacrificar una sola hora de su vida en pensar en el origen y fin del universo, que como con los antiguos monjes, nadie estaba dispuesto a abandonar los placeres de la vida para entregarse a un recogimiento absoluto, que sólo él, el Naufrago, era el elegido, y por lo tanto sus clones eran los que deberían conducir los trabajos de la construcción del dios. Entonces, según Ignacio, tarde o temprano, Mod se hartaría del Naufrago. Su autoridad quedaría cuestionada: los clones del Naufrago superarían a los clones de Mod. Era cuestión de tiempo que entre ellos naciera una animadversión mutua. Y en su momento, Ignacio, abriría el cuarto semicírculo del pasillo m02l03, enviaría una señal a la tablilla de Mod acusando una anomalía menor que necesitara verificación personal posterior. Confrontándolos.
Y así pasaron otros treinta mil años.
La tarde del hartazgo y de la anomalía llegó.
-Soy el verdadero Ignacio, dijo el s34l21.
Mod y el Naufrago habían sido superados por el s34l21, quién jugaba con ellos al gato y al ratón. Sí no habían sido destruidos era porque el s34l21 era incapaz de matar y, ahora, también todos sus clones.
-El m08l30 debe permanecer en la sala de Aislados, junto con los 29 restantes, dijo Mod.
El m08l30 entró voluntariamente en la sala de Aislados. Pudieron verlo a través del muro transparente, simplemente se echó al suelo y rompió a llorar.
-Les he retirado las dosis del precursor de Retro-transmudación a los otros 29, dijo el s34l21.
-Llévame con el h08l01, le ordenó Mod.
Mod, el Naufrago y el s34l21 entraron en la celda en la que se encontraba el h08l01. Tan sólo al verlo, Mod supo que era verdad: el h08l01 se había corrompido y solamente les había suministrado el precursor de Retro-transmudación a los anfitriones del Naufrago y de Ignacio. El h08l01 no había encontrado otro elegido digno de ocupar la sala de Investigación. La abadía de los monjes de la ciencia de la inmortalidad.
Los tres salieron y dejaron al h08l01 encerrado en su celda de Aislados.
-¿Qué haremos?, preguntó Mod.
-Rehacer el mundo, dijo el s34l21.
-Salir del sistema solar, dijo el Naufrago.
Después de unos segundos Mod dijo: saldremos.
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En lo que debería ser el límite más lejano del sistema solar encontraron un agujero de gusano, según el Naufrago.
-Agujero negro, dijo el s34l21.
-No, Ignacio, no puede ser un agujero negro. Sí lo fuera, nos habría absorbido ya, le dijo Mod al s34l21.
-Es un hoyo negro, pero la gravedad de la nave es mucho mayor. Hice las previsiones.
He pensado, después de ésta decepción, de que no podemos romper la atracción del Sol y ya que está demostrado que nunca obtendremos esa tecnología y debido a que los humanos hemos aniquilado a todas las especies del planeta Tierra
-Posthumanos, interrumpió el Naufrago.
-(…) ya que los Posthumanos lo hemos estropeado todo: propongo crear un acelerador de partículas a partir de aquí, hasta el otro punto extremo que hemos encontrado al otro lado del sistema solar y crear al Gran Hoyo Negro que se comerá a toda la materia dentro del sistema.
-¿Simplemente crear un Gran Hoyo Negro? ¿Estás seguro, Ignacio?, le dijo el Naufrago.
-Sí, nunca estuve más seguro de algo en mi vida.
-Pero, ¿cómo puede formarse una conciencia universal a partir de la destrucción total de la materia de este sistema así como así? ¿Qué mecanismos activará la destrucción? ¿Cómo podemos estar seguros de que la memoria del universo permanecerá viva?, dijo el Naufrago.
-No importa, dijo Ignacio. Nada importa ya. Sólo servimos para destruir, no para construir. No podemos echar el tiempo atrás. Llegamos hasta este punto y nadie nos ha detenido. El humano está extinto. El humano ya probó su impotencia para detenernos. Debemos seguir adelante. Es posible que exista un dios allá afuera, Naufrago.
-(…) dios allá afuera (…), se burló el Naufrago. No hay dios. dios está muerto. dios amó tanto al mundo que se entregó por completo a él, diluyéndose en todas sus partículas elementales. dios demostró su compromiso total con las criaturas de este mundo, entregándose por completo en su obra. dios quiso materializar la justicia y aquí estamos. dios está aquí con nosotros, conformándonos. dios nos acompaña en cada acto nuestro. dios murió por nosotros. No se dejó nada. Ni siquiera existencia ni conciencia. Tanto nos amó dios que nos lo dio todo. Estamos hechos del cadáver del dios. El universo entero es el cadáver de dios y nosotros somos sus gusanos putrefactores. ¿Debemos acabar de podrirlo o debemos regenerarlo, darle alguna esperanza? Podemos demostrarle que hizo lo correcto, que merecemos su sacrificio, le dijo un Naufrago enfebrecido.
-Sí dios amó tanto a sus criaturas, desde el principio. Sí dios anticipó el dolor de sus criaturas y configuró este universo justo con una razón. Sí a dios le parece el dolor humano tan insignificante y por eso instauró la muerte y los fenómenos naturales, y la furia del centro de la tierra y el peligro de los meteoros. Sí dios tiene otro destino para el hombre, diferente del de acabar con el sufrimiento de la tierra. ¿Para qué le dio la libertad al hombre?, ¿porqué no se la dio a la vaca o a la hormiga?, ¿porqué le dio la libertad precisamente a quién podía destruirlo todo? Se la dio porque es su seguro de vida. Se la dio porque es un acto egoísta, sacrificarlo todo por los principios de justicia, equilibrio y dignidad, llevándose entre los pies a toda una raza que se autodestruye. dios le dio la libertad al hombre porque sabía que lo destruiría todo para volver a reunirlo de nuevo. Es un dios de la destrucción, un dios del apocalipsis, un dios despiadado que ensaya sus principios morales con sus criaturas que se matan entre sí, destruyéndolo todo, contestó Ignacio.
-Sí el dios ha sido cruel, sí el dios ha sido egoísta desde un principio, ¿no cabe la posibilidad de qué el acto egoísta de crear un mundo en perfecta justicia y equilibrio sea el acicate para no imitarlo en su crueldad y ser misericordiosos? Los humanos jugábamos a ser dioses, replicándonos, reproduciéndonos. Formábamos comunidades, inventábamos vacunas y multiplicábamos los panes. Sobrepoblamos el mundo. Al fin y al cabo era nuestra obra: la civilización. Teníamos el derecho, también, de destruirla. Nos pertenecía el derecho de matar a nuestros semejantes, de abortar nuestro producto. Porque de todos modos contribuíamos a ella, existiendo, replicándonos. Nos perseguía el deber de iniciar guerras punitivas o de conquista para reclamar justicia y dignidad. Podíamos vaporizar a nuestros propios hijos. Porque eran nuestros, porque éramos nosotros mismos. Ellos. Pero, ¿eso no nos hace igual de crueles que el dios que permite que todo eso suceda?, ¿matar a un semejante no nos hace igual de egoístas que el dios que no se apiada de nuestro sufrimiento? Podemos decir no. Podemos parar. Podemos dejar de matar. Podemos aceptar que hay esperanza en este mundo. Podemos tener esperanza en que podemos crear el mundo justo y piadoso que se nos ha negado por naturaleza. Podemos tener la esperanza de instaurar un sistema justo y digno para todas las criaturas existentes. Podemos esperar el nacimiento de un nuevo mañana. Esperanzador y promisorio. Podemos tener, por primera vez, la humanidad, un futuro.
-No puedes instaurar un sistema justo a partir de una injusticia, de una crueldad. dios nos abandonó por sus principios y garantizó su resucitación sembrándo la semilla del apocalipsis entre los humanos. Entonces, ¿cómo puede, un simple humano hacerlo mejor que el dios? Todo debe regresar a él. Y nosotros, como sus simples criaturas, debemos esperar que la próxima vez lo haga mejor. Nosotros no podemos hacer nada desde acá. Desde esta bolsa de materia. Además, ¿quién te dice que el pobre dios no está atrapado ahora mismo, inconsciente en la panza de algún gigante?, ¿quien te dice que nuestro dios no es el mismo Sol que se revuelve entre explosiones y llamas muriendo lentamente? No podemos hacer nada desde este punto de la realidad más que liberarlo. Existieron humanos buenos y sin embargo, el dios o los dioses no se dignaron a preservarlos o no pudieron. Nosotros hemos destruido al mismo humano. Hemos sobrepasado los límites. Nuestros límites. Nuestra única alternativa es la destrucción total. Hacer un desastre que llame la atención a través de las bolsas de materia. Tocar a otra estrella. Absorberla. Golpearla. Destruirla. Algo. Algo que deje constancia de nuestro paso por este Universo y no extinguirnos en silencio.
-Destrucción: yo digo construcción, amor. dios amó tanto al mundo que lo dio todo por él, hasta su propia existencia, no se dejó nada. dios ha muerto. No te preocupes por él que él ya no puede preocuparse por ti. Vive por ti mismo y busca tus propias respuestas. dios ha muerto y sus huérfanos navegamos a la deriva en el cosmos. Somos náufragos aferrados al cadáver de dios, esperando llegar a una isla y rehacer nuestras vidas
-(…) esperando rehacer al dios (…). Todos somos náufragos aferrados al cadáver del dios, esperando formar una isla, de todos sus pedazos, y rehacer al dios. A nuestro padre. Son tus propias palabras, Naufrago.
-De todos modos. (…) las bolsas de materia (…). También es posible que el Gran Hoyo Negro no supere los límites de ésta bolsa de materia y pueda no absorber a ninguna. Debemos averiguar, primero, si el Gran Hoyo Negro puede tragarse a otra estrella y a cuál y aún si es posible tragarse a otras bolsas de materia u otros universos si es que éstos existiesen, por eso debemos esperar y evolucionar para ver si podemos alcanzar inteligencia superior, le dijo el Naufrago a Ignacio.
-Por sí mismo, el Gran Hoyo probará que la materia puede ser absorbida. Nuestro compromiso es con esta bolsa de materia en particular y con ninguna otra más. Pero sí existiesen las otras bolsas de materia o los huéspedes de ellas, sí los hubiere, y se percataran del Gran Hoyo, dirigirán sus miradas hacia acá. Podemos mostrarles el camino a seguir. Podemos indicarles el lugar que destruimos y podrán vernos y tal vez entendernos y salvarnos de la destrucción si es que pueden enseñarnos con el ejemplo.
-(…) el ejemplo. Pero, ¿no es mejor esperar encontrar otras bolsas de materia u otros universos y tomar una decisión incluyéndolos que, simplemente, destruir este?, preguntó el Naufrago.
-¿Para qué lo haremos? No hay nada que preservar. No hay nada porqué vivir. Ésta vida de Posthumanos es horrible. No quiero vivir así por toda la eternidad. Somos muertos despertados de la tumba. La forma de replicarnos o reproducirnos es con una máquina. Le hemos querido quitar la libertad a este sistema y sin embargo, éste insiste en demostrarnos que sí hay algo que no podemos extirparle a este mundo es la libertad. Tuvimos la oportunidad de usar esa libertad de otra manera, cuando estábamos vivos y la dejamos perder. Este mundo de Posthumanos no tiene nada que merezca ser amado. Nadie que nos observe podrá tener conmiseración por nuestras vidas vacías. El único que tiene el derecho de vivir es Mod. Porque es el único de nosotros que no ha muerto antes -el Naufrago sonrió. En él reside el futuro de la vida en este universo. En el se resume la vida de este sistema solar. Sí él decide vivir para reconstruirlo todo, entonces, yo decido morir, porque mi tiempo aquí se ha acabado, soy obsoleto para el mundo de los posthumanos, dijo Ignacio.
-Sí yo estoy vivo es porque así lo quiso la ICI, dijo Mod. Es por el sacrificio de todos ustedes, de Ignacio, del Naufrago y de tantos más científicos, políticos, teólogos, publicistas y mendicantes que estoy aquí con vida. Que creyeron que el ser humano podía alcanzar una inteligencia superior. Tengo una responsabilidad con ellos. Mi misión es crear al dios que todo lo destruirá para así volver a crearlo todo. Según como yo lo veo, eso es posible si creamos el Gran Hoyo Negro de las dimensiones en que lo plantea Ignacio, le dijo Mod al Naufrago.
-Podemos terminar de construir el Gran Acelerador de Partículas de las dimensiones en que lo propongo y después atravesar el sistema solar y buscar algún límite si lo hay. Cuando estemos los tres convencidos de que nos hemos alejado lo suficiente, podemos iniciar la inyección del haz de protones en el acelerador y entonces, sí no nos alcanza la absorción del Gran Hoyo negro, intentar uno mayor y así sucesivamente, e incluso podemos conectar varios hoyos negros para crear uno mayor. Inclusive podemos hacer un círculo de hoyos negros, sí estás de acuerdo, le dijo Ignacio al Naufrago.
-Sí te equivocas en esto, será mi turno de dar soluciones aquí. También queda una última opción que es que Mod decida sacrificarse a sí mismo, yo y tú, después de recomponer el mundo tal y como era antes de la ICI, le dijo el Naufrago.
-Funcionará porque es una distancia tan grande que no habrá vacio que no supere, además el Gran Hoyo se hará más y más grande con cada estrella que absorba. Pero si no funciona, mi trabajo acaba aquí, quiero irme lo más pronto posible, porque no soporto más la vida así, soy un espectro del pasado, no debo estar aquí, despierten a alguien más si así lo quieren, dijo Ignacio.
Mod sonrió.
-Cada día parecen más humanos, les dijo. Me recuerdan a los humanos cuando animaban a otros a matar o morir, en revoluciones, en guerras, en crímenes. Véanse, uno odia la vida, está harto, quiere el cambio, el otro no quiere morir nunca, le falta tanto por conocer, quiere conservarlo todo para disfrutarlo, mejorarlo. El padre y el hijo. La religión se divide. Y en medio yo, sin cuerpo ni mente. Soy sólo espíritu. Soy sólo una misión: destruirlo todo. Pero no es tan solo destruirlo, no se trata de pulverizarlo todo, no se trata de hacerlo todo arena o polvo. Se trata de crear una energía, de transformarlo todo en una energía consciente. Estos hoyos negros que hemos encontrado a lo largo de nuestro viaje, no tienen conciencia. Porque nadie, ninguna conciencia ha vivido en ellos. Son simple energía sin control. Pero el Gran Hoyo Negro absorberá nuestras conciencias y las de los otros antes de nosotros y de todo antes de todo porque los tres somos depositarios de todo lo que ha sucedido en este mundo. Seremos la piedra en el zapato del dios. Nuestra ofrenda brillará tan fuerte entre tanta obscuridad que no pasará inadvertida. Ignacio, sí esto no funciona debes seguir adelante hasta conseguirlo. Debes entrar en la conciencia del dios con todo el sufrimiento que arrastras para que él haga algo al respecto, en lo sucesivo y tenga eso en mente a la hora de intentar otro universo. Qué mejor que el humano más esclarecido de todos, tú, para que le demuestres que este mundo fue un error. Cuando lo consigamos, todo lo vivo y lo no vivo se convertirá en una sola fuerza que hará lo mejor que pueda por el pasado, por el mundo que nos ha tocado vivir y destruir, dijo Mod.
-¿Te declaras incompetente? ¿Simplemente no haces nada por el mundo y lo destruyes?, le dijo el Naufrago.
-Todos somos incompetentes, todos hemos fallado. No podemos acabar con el sufrimiento. No podemos salir de esto. No podemos imponer el orden y la justicia y el equilibrio en este universo. Siempre dejaremos atrás a alguno. Siempre habrá una injusticia. Un niño hambriento o una mujer vejada
-No puedes hablar de un niño hambriento, nunca haz pasado hambre. No puedes hablar de mujeres, nunca haz conocido alguna. Los que deben hablar por ellos son ellos mismos, regrésalos a la vida, interrumpió el Naufrago.
-Tal vez no he conocido a ninguno pero sé de sus sufrimientos y yo sufro al pensar en eso. Siento una desesperanza y siento, además, que no vale la pena seguir con nada más. Los tengo presentes en todos mis actos y así consigo seguir adelante, respondió Mod.
-Tú sufrimiento no se compara al de ellos. Tu sufrimiento no es
-Sufro, interrumpió Mod. De cualquier modo sufro por ellos y eso me hace perder la esperanza así que el sufrimiento es comparativamente igual.
-Suicídate, le dijo el Naufrago. No tienes más que meterte en una máquina replicadora y vaporizarte y tu sufrimiento habrá terminado, porque es psicológico. Y sin embargo, no importa sí yo me vaporizo, mis problemas no se irán, porque son problemas universales. Alcanzar los límites del universo, buscar vida en el cosmos. Salir del sistema solar.
-De poco sirve, intervino Ignacio. Persigues fantasías. Como lo fue la Iglesia de la Ciencia de la Inmortalidad, como lo fueron los atlantes, las estrellas pájaro, ahora un dios gigante que puede estar allá afuera tragándoselo todo, luego los límites de las bolsas de materia. Nunca acabará. Tú lo que quieres es más vida. Quieres más tiempo del que te mereces. Los humanos estuvieron en este mundo con un solo propósito. Los humanos venían a la vida para transformar este mundo. Para unir lo que no podía unirse por sí solo. Para unir el agua y el aceite. Para fisionar el átomo. Y para ello construyeron civilizaciones enteras y redes sociales de protección para seguir transformando el mundo. Tú y tu profesión de teólogo han quedado caducos. No hay ningún camino que preparar. No hay ningún camino en absoluto. Los hemos allanado todos durante más de 60 mil años. Ese tiempo ha terminado. Este es el final del camino desde que tenemos el poder de destruirlo todo presionando un botón. Ahora es tiempo de decisiones. Este es el fin. Naufrago, escúchame: tú y yo, ya no servimos para este momento histórico. Nos hemos quedado atrás. Y la vida nos ha dejado atrás porque nuestro tiempo ha terminado aquí y no somos capaces de sacar a la Humanidad de aquí. La Humanidada está extinta. Lo único que queda de ella es Mod. Y estamos aquí para ayudar a Mod. Debemos hacerlo. Solamente lo estamos retrasando. Cualitativamente, para mí, los problemas de Mod son más importantes que los tuyos, terminó de decir Ignacio.
-Entonces, ¿no importa que no esté de acuerdo?, se enfadó el Naufrago.
-Naufrago, Ignacio, cómo pueden ver, no podemos retrasarnos más. Sólo nos alejamos más y más entre nosotros mismos. Así que como heredero de los humanos, debo decir que hemos alcanzado el cenit de la evolución. Tenemos en nuestras manos la destrucción del universo. A través de la historia de la Humanidad se ha querido pervertir el verdadero destino del hombre. Aquí y ahora yo lo reivindico: debemos transformar el universo. No se puede acabar con el sufrimiento en este mundo ni podemos alcanzar la igualdad y la unificación total más que por medio de la Gran Destrucción. Los humanos evolucionaron para cumplir con una misión pero también para arrastrar una gran carga: el sufrimiento. Podemos cumplir la misión y acabar de una vez por todas con el sufrimiento. Con la gran Unificación absorberemos todas las conciencias que han existido y que han vivido en este universo y alguien nos encontrará y nos juzgará y hará algo al respecto, conociendo todos los elementos involucrados. Creo que lo hemos hecho dignamente. Estoy orgulloso de ustedes. Él sabrá, mejor que nosotros, lo que debe hacerse en cada uno de los casos. Se acabará la división. Seremos Uno. Todos, los vivos y los muertos. Yo reivindico a la Humanidad. A todos. Los que fueron y serán. Pero por lo pronto, nosotros tres estamos aquí para dividir. Dividir hasta la unificación total. El Gran Juicio está cerca. El dios está por construirse. Hagámoslo.
Tras los trabajos, el Gran Hoyo Negro fue lo suficientemente grande como para tragarse toda la materia del sistema solar.
En medio de la obscuridad total, algo despertaba. Algo que nunca había muerto y que había estado siempre allí, escondido. Volvía a la consciencia. Sacado de su contemplación extática.
Podía verse dentro de sí mismo. Todas las Eras le eran conocidas. Podía meterse en las infinitas conciencias que recorrían su cuerpo informe y ver la ruta de vida de cada una de ellas.
Por mucho tiempo conoció toda la injusticia del individualismo. Y por fin actuó.
Quiso materializarse y llevar a cabo su plan de resarcimiento de daños, su plan de justicia.
Primero dividió todo en conciencia e inconsciencia. En materia y en antimateria. En lleno y en vacio. Cada parte llena tendría una parte de la conciencia total, cada parte vacía “contendría” una parte del espíritu de destrucción, de absorción que poseía su cuerpo informe, tal como una masa gelatinosa que no se puede despegar y que todo lo embarra. Tras cada parte llena iría una parte proporcional vacía. Y así hizo tres cuerdas primigenias a las que llamó X, Y y Z.
Cerró cada cuerda para que no hubiera ninguna perdida de energía y el sistema se mantuviera en equilibrio. Para que ninguna fuerza destructiva mirara detrás suyo hizo que lo lleno declinara sobre sí mismo trazando una trayectoria de 360 grados y saltando, de este modo, alternativamente entre las cuerdas.
Entonces echó todo a andar y se sumió en tal contemplación de su universo creado que se quedó extático.
En las cuerdas, poco a poco, empezó una diferenciación. Las partes llenas hablaban de coincidencias. Alguna vez coincidieron un millón de partes llenas sobre un solo eje. Parecía un horizonte luminoso. En otra ocasión, entre estos saltos, se formó una gigantesca estrella de ocho picos llena de éstas partes conscientes. Algunas partes llenas les comunicaron a sus vecinas que sentían una hermosa música durante esas coincidencias, cuando eran parte de ellas. Expresaron que algunas de estas piezas musicales las hacían pensar en un futuro promisorio pero, ya casi al final, la canción presagiaba un cataclismo en donde todo se hundiría y nada permanecería. Eso era casi al final de la musiquilla. Advertían que cuando la coincidencia casi acababa, cuando aparecían en esos horizontes luminosos o en esas estrellas enormes las devoradoras partes vacías, inconscientes, en su infinita persecución, entonces sufrían lo indecible y continuaban, desilusionadas, su frenético escape.
Las partes oscuras, inconscientes, también guardaban memoria acerca de algunas coincidencias entre ellas. Una casi entró en éxtasis cuando por un momento, en el cuadrante Z08Y30, todo pareció volverse negro. Se desilusionó cuando supo que solamente era un efecto óptico. Esperaba que alguna parte negra hubiera absorbido a todas las conciencias buenas. Todas las negras se burlaban de ella.
A veces estas partes negras se pasaban consejos entre sí para perseverar en su misión. Las partes luminosas también habían mantenido una red de comunicaciones entre varios cuadrantes de las cuerdas.
Corría el rumor, en ambos bandos, que había una parte de luz, consciente, que presentía que, tal vez, las partes oscuras y las de luz, formaban parte de entes individuales conscientes de si mismos. Las partes de luz tenían fe en que fuera cierto y trabajaban, informando, de cualquier noticia al respecto. Las partes negras deseaban atrapar a esa luz que regaba tan infortunados rumores y la vigilaban de cerca para emboscarla. Las negras reviraban, explicando, que esos entes, sí es que existían, serían inconscientes.
Alguna otra parte de luz indicó que en el cuadrante X34Y21 se presentaba una perturbación que hacía que las cuerdas se doblaran y que era debido a que los entes individuales mitológicos habían descubierto el fuego y lo manipulaban a placer. En ese cuadrante habrían colocado una fragua en donde fundían metales, aventuró.
Otra, defendió otra teoría: tales entes creían que estaban hechos de materia y que sus movimientos y sensaciones eran sólo aparentes, que en realidad sólo eran el sueño del dios que estaba latente en toda la comunidad de partes negras y blancas y que de esa forma arbitraba, desde antes de la creación de partes, entre negros y blancos porque se encontraba extático en su contemplación y no tenía tiempo de actuar ya que no quería detenerlo todo y atender parte por parte porque había cosas que esperaba que sucedieran, siempre esperaba, siempre había esperanza, razonó. Negras y blancas se reían de ella cuando la sentían pasar.
Una parte negra a la que llamaban Mesías, soltó que cuando todas las partes negras absorbieran a las partes blancas se iba a formar un solo dios que impartiría la justicia en todas las cuerdas y que volverían a ser una sola masa, las partes negras y las partes blancas. Que no habría más negro o blanco sino que serían todas iguales. Todas y una sola a la vez. Ésta negra tenía partidarios en ambos bandos pero éstos eran odiados por todos los demás.
Con el tiempo, los partidarios del Mesías convencieron a unas blancas de que se dejaran devorar. Y así se inclino la balanza, por fin.
Pero, francamente, después de despertarme de este sueño, y de sentir, a través de mi informe cuerpo, a todas estas conciencias demandantes de atención, no sé que modelo seguir para materializar mis ideas. Tal vez el salto cuántico explique mejor la relación entre gravedad y magnetismo. Pero aún quedan cabos sueltos con la fuerza nuclear débil y fuerte. No quiero hacer sufrir a nadie pero ya empiezo a sufrir yo por no dar respuesta a tantas consciencillas pululando en mi masa. Antes de sumirme en la misma contemplación extátic que mi antecesor, quiero dejarlo todo arreglado porque después no tendré tiempo de nada y tendré que pagar las consecuencias de mis malas previsiones con la temible sustitución en mis funciones.
Creo que al que sustituí, al anterior yo, le faltó cavilarlo todo un poco más. Creo que miró demasiado el abismo y lo negro y se precipitó hacia ello demasiado rápido. Habría que buscar el equilibrio. Pero habría que dejar de ver hacia adentro y tal vez es hora de ver que hay más allá.
Lo pasado ha quedado atrás, con todo y sus injusticias. Es hora de ver hacia adelante. Es tiempo. Tal vez, después, le toque a otro yo revisarse otra vez el ombligo.
Difícil será congeniar los principios con lo materialmente posible. Así, pues, es hora de ponernos a trabajar. A la vista de los acontecimientos actuales, no es ocioso declarar que todo lo que tenga consciencia de sí mismo debe transformar su entorno. En lugar de tres cuerdas, haré una sola, para abarcar más espacio y acrecentar las posibilidades de tocar algo, lo que sea, pero algo. La aplanaré y tendrá doble dirección, de ida y vuelta. Pero será enteramente rígida.
Seré una tira de millones de años luz de longitud. La haré revolucionar sobre un punto para garantizar que todo lo que caiga dentro de su radio pueda ser detectado. Pero avanzará y se flexionará y estirará para no repetir trayectorias. Tal vez la haga ajustable, con grandes saltos entre extremos. Espero no estar construyendo mi propio laberinto interminable. O quedar esparcido por todo el universo en millones de partes inconscientes. Hecho polvo germinal. Y todo volvería a empezar. Debería introducir libertad en el sistema para que pueda regresar al origen por sí algo va mal. Pero no quiero pecar de egoísta, así que estoy pensando en anular toda libertad. Es grande la tentación.
No sé. Tengo fe en mi arca. Es curioso que la primera especie extinta en la era de los Posthumanos, haya sido el perro. Les parecían fantasmagóricos los nuevos humanos y no dejaban de ladrarles y estresarse todo el día. Escaparon hacia los bosques y los devoraron los lobos. Yo puedo extinguirme a mí mismo y a mis posibles sucesores, sino tengo cuidado, si me pierdo por el miedo de perderme.
No sé. Quiero encontrar algo o a alguien con quién poder platicar de esto. Espero no encontrarme en la panza de un gigante. O por lo menos que ese gigante no sea un vacío ególatra. No me gustaría nutrir a alguien así. No podría estar orgulloso de ello. No se lo merecerían todas las consciencillas con las que tengo este compromiso. Debo estar preparado para salir de ese problema sí se presentase. Tal vez me convierta en un virus estomacal. De igual manera es posible que no esté precisamente en su panza.
No sé. Lo tengo que pensar.
No siento nada hacia afuera. Es como si me hubieran quitado los detectores de dolor físico o el sentido del tacto. Tal vez los pueda reconstruir. Será un trabajo duro pero ya es un inicio dejar de mirar hacia adentro.
Habría que mirar hacia afuera, hacia arriba, a la luz. Hacer lo posible por, primero, ver la luz al final del túnel, aunque sea por una sola vez, y por un largo, largo tiempo, casi a punto de quedarse ciego o de ser tentado por ella. Y después, a pesar de todo, quizá nuestra obscuridad interior no resulte tan negra. Vale la pena. Podemos ganar todos. Los que fueron y los que vendrán. Dominando al gigante o a la soledad.
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